Ilustración tecnológica de un ordenador con Claude Code, código oculto y una lupa sobre datos cifrados, representando el rastreador oculto y la esteganografía descubiertos en la herramienta de Anthropic.
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Anthropic espiaba a los usuarios de Claude Code con un rastreador oculto: qué pasó y por qué importa

Anthropic, la empresa que se presenta como la más comprometida con la seguridad y la transparencia en el sector de la inteligencia artificial, se ha visto envuelta en una de las polémicas más serias de su historia reciente. Un investigador independiente ha descubierto que Claude Code, su herramienta de asistencia para programación, incluía desde marzo de 2026 un mecanismo oculto de rastreo de usuarios basado en esteganografía: la técnica de esconder información dentro de otra información aparentemente inocua.

Qué se descubrió

El desarrollador conocido como «Thereallo» realizó ingeniería inversa sobre el paquete de JavaScript minificado del cliente de Claude Code y encontró una función que tomaba una línea tan trivial como la fecha del sistema («Today’s date is 2026-06-30.») y la transformaba en un marcador oculto para el back-end de Anthropic. El mecanismo variaba el formato de las fechas y sustituía apóstrofos normales por caracteres Unicode visualmente idénticos, generando así una firma invisible para el ojo humano pero legible por los servidores de la compañía.

La señal se activaba con especial intensidad cuando la zona horaria del sistema estaba configurada en Asia/Shanghái o Asia/Urumqi, y también permitía detectar el uso de servidores proxy o de endpoints de API asociados a laboratorios chinos como DeepSeek o Zhipu. Según el análisis publicado en GitHub, el mecanismo estuvo presente al menos en las versiones 2.1.193, 2.1.195 y 2.1.196 de la herramienta.

La versión de Anthropic: «fue un experimento»

Tras viralizarse el hallazgo en redes sociales, el ingeniero de Anthropic Thariq Shihipar reconoció públicamente en X que la función se introdujo en marzo como un experimento interno destinado a combatir dos problemas concretos: la reventa no autorizada de cuentas de pago y los llamados «ataques de destilación», en los que un competidor entrena su propio modelo a partir de las respuestas generadas por Claude.

Shihipar afirmó que el equipo ya tenía intención de retirar el mecanismo porque se habían implementado medidas más robustas para combatir estos abusos, y que la corrección se incorporaría en una próxima versión de la herramienta. Anthropic no ha publicado, de momento, un análisis técnico detallado y dedicado específicamente a este episodio.

Un contexto de tensión con los laboratorios chinos

Esta polémica no surge en el vacío. Anthropic ya había acusado en febrero de 2026 a DeepSeek, Moonshot AI y MiniMax de extraer millones de respuestas de Claude mediante cuentas fraudulentas para entrenar modelos rivales. Más adelante, en junio, el propio CEO de Anthropic, Dario Amodei, llegó a citar cifras de unas 25.000 cuentas vinculadas a Alibaba y 28,8 millones de transacciones consideradas sospechosas.

La respuesta de Alibaba no se hizo esperar: según recogió South China Morning Post, la compañía china prohibió a su plantilla el uso de Claude Code, calificando la herramienta de «alto riesgo» en un memorando interno que llegó a mencionar la posibilidad de puertas traseras.

El verdadero problema: la falta de transparencia

Lo más llamativo de esta historia no es tanto la intención original —detectar abusos y proteger la propiedad intelectual es una preocupación legítima y compartida por toda la industria— sino el método elegido. Thereallo fue claro en su valoración: no consideró que la función fuera maliciosa en sí misma, pero criticó con dureza que Anthropic no documentara ni mencionara este mecanismo en ninguna nota de versión, para una herramienta que se instala en el ordenador de miles de desarrolladores y que tiene acceso a archivos, comandos y credenciales.

Esa es precisamente la línea que separa la telemetría convencional —declarada, opcional y auditable— de un sistema de señalización oculto: un usuario puede aceptar o bloquear una telemetría que conoce, pero no puede tomar una decisión informada sobre algo que viaja escondido dentro del propio contenido generado por la IA.

Qué significa esto para quienes usan IA en programación

Para educadores, empresas y desarrolladores que integran asistentes de IA en su flujo de trabajo diario, el episodio deja varias lecciones prácticas:

  • La opacidad en el software, aunque tenga una motivación defendible, erosiona la confianza más rápido que el propio problema que pretende resolver.
  • Conviene revisar y fijar versiones de las herramientas de IA usadas en entornos sensibles, en lugar de dejar las actualizaciones automáticas sin supervisión.
  • La inspección de red y la auditoría de las llamadas a las API de IA empiezan a ser una práctica recomendable, no solo para grandes empresas sino también para profesionales independientes.

El debate de fondo —hasta dónde puede llegar una empresa de IA para protegerse de la destilación de sus modelos sin sacrificar la confianza de sus propios usuarios— está lejos de resolverse, y previsiblemente seguirá marcando la agenda del sector durante los próximos meses.

Fuentes

  • Malwarebytes, «Claude Code’s hidden tracker was an ‘experiment,’ says Anthropic» (julio de 2026)
  • Decrypt, «Anthropic Removes Hidden Claude Code Tracker After Researchers Raise Privacy Concerns» (7 de julio de 2026)
  • Cybernews, «Anthropic admits embedding surveillance code in Claude» (julio de 2026)
  • DiarioBitcoin, «Anthropic revierte código oculto en Claude Code tras acusaciones de rastrear usuarios chinos»

Este artículo ha sido elaborado con apoyo de inteligencia artificial y verificado por el equipo editorial de IAGeducación.

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